jueves, 6 de diciembre de 2018

Juez o Mercader? El acaparamiento de la justicia de Paz, en Colón.


Con la implementación de la Ley 16, se dio paso a la denominada Justicia de Paz, lo que según el legislador patrio, ponía fin a décadas de abusos, excesos y proliferación de actos de corrupción de los mal recordados Corregidores. 
Se suponía, que por el hecho ser sometidos a un proceso de escogencia, donde se examinará la experiencia, capacidad y honestidad; estos jueces vendrían a solucionar un dilema, cuál no era otro que: Los panameños nos sintiéramos protegidos, y no perseguidos por esta nueva figura “Justicia de Paz”.
En el largo, tortuoso y para mi viciado proceso de selección, nos constituimos en su más ferviente crítico; pues así como advertí habían un par de excepciones, en términos generales quienes se postularon, no tenían el mínimo de experiencia, cultura jurídica y lo más importante, capacidad para administrar justicia. Y los resultados no me han dejado mentir, pues mientras en algunos corregimientos los “Jueces de Paz”, se han convertido en líderes, consejeros, mediadores y conciliadores sociales; en otros, se han creado infra estructuras para la contaminación, desasosiego, y lo más grave, corruptelas. 
Ya acumulan más querellas y denuncias, que las contabilizadas en décadas por sus antecesores, representan un punzonazo a la escuálida finanza del Municipio de Colón, donde algunos ganan B/1,500.00, y otros B/1,000.00; y lo único que aportan es descrédito y vergüenza, pues el único enlace entre el Administrador Municipal y esta camarilla, es un funcionario a quien administrativamente llaman “Coordinador”, pero ni el mismo se coordina, en virtud que en la Ley no existe la figura. Para tal fin, se dispuso fuese una “Comisión”, que sirviera de instancia de supervisor, y tribunal para atender los procesos disciplinarios, Comision que en el caso del distrito de Colón, trabaja Ad honoren, es decir no cobran. 
Con la designación de jueces como Salcedo, Nasta, Leslie entre otros; sentimos el asunto marcharía por sendas de equilibrada y justa misión, pero cómo hacer, cuando estos justos administradores, están rodeados de una pandilla familiar, que mantiene secuestrados los dos despachos de mayor importancia en el distrito. 
Con el hecho de haber mencionado sólo tres, no quiere decir no cometan errores, tampoco sean amigos; sino que los he visto actuar en distintos procesos, y son muy distantes a lo que representan la cofradía de tramposos y corruptos que desdice de la noble misión de “administrar justicia” en dos de los catorce corregimientos del distrito de Colón, y que alguien diría, “por algo son parientes”.
En una ocasión, uno de estos dos pillos, me trato de amedrentar sobre los nexos que su pariente tiene con sujetos vinculados al crimen organizado, y mi respuesta fue precisa, al indicar, “recibo la amenaza, pero estaré alerta, y gracias por traer el mensaje”.
Con lo anterior, en una historia que tiene más de terror que de aventura, queda claro, que urge la revisión de la Ley, que en esencia nació noble, pero que en su áspera implementación, ha resultado, la más crítica de las experiencias, por quienes han tenido la desdicha de comparecer a esos despachos (Norte-Sur), en aras se hiciera justicia.

lunes, 1 de enero de 2018

Cronología de un triunfador

Habían transcurrido 32 años desde la obtención del último título juvenil de béisbol nacional en el año 1985. Era un grupo de muchachos, a quien no se le daba la mínima oportunidad de alzar la copa, pues pese a su referencia reciente, de lograr un segundo lugar en la Sub-15, a juicio de expertos, no se le había dado el seguimiento, tampoco contaban con un torneo local de desarrollo, que les permitiera ponerse a tono, para un evento de tal envergadura.

Su director, un ganador, quien desde niño supo reconocer, que si no luchas contra la injusticia, pobreza y otros males sociales; la vida te succiona. Su nombre Hipolito Ortiz, uno de los mejores toleteros que ha dado esta patria chica. De ascendencia costeña, y quien inició su exitosa carrera, cuando residiendo junto a sus padres y hermanos en el edificio que alberga la carcel Nva. Esperanza (cool storage), no desperdiciaba el tiempo para cruzar al cuadro del estadio Jaime Vélez, a emular a su tío (Macabi) y sus hermanos mayores Sabino y Abelardo Ortiz, quienes ya habían vestido la camiseta de los Beep Beep.

Por el año 1987, había  pasado de vivir en el siniestrado edificio donde operaba el famoso “Chichemito”, a un albergue, donde no existían las mejores condiciones para el desarrollo de  un muchacho de capacidad atlética y profundo coraje, a quien conocemos como Chelin, y quien hoy vuelve a asumir la responsabilidad como piloto de los Correcaminos de Colon, y quien pretende emular la sin igual campaña del 2017, donde se mantuvo durante todo el campeonato en el segundo lugar.

Pese a su eliminación en semifinales ante Panama Este el torneo pasado, este año asume el reto, nada diferente a los retos de niñez; pues sabe cómo luchar contra las adversidades, contra los pronósticos, contra traiciones, a mi juicio, la mayor plusvalía con que puedan contar sus dirigidos. El saber, que no importan las diferencias, ni ventajas de otras provincias; donde los muchachos tienen mayor fortaleza física y oportunidades, sino el pundonor en el campo de juego.

Luego de un largo periodo de entrenamiento, donde Ortiz y su cuerpo técnico le ha inculcado los fundamentos del juego, podemos coincidir en que no es un equipo de los grandes batazos, pues hay exclusiones a la que no nos referiremos en este envío; sin embargo, este equipo, puedo garantizarlo, sabe jugar y lo más importante correr, cualidad que para esta categoría, es esencial.

Yo lo he dirigido a él, el igual me ha dirigido a mi; y si hay un técnico se las conoce todas, ese es Ortiz. Igual se mantiene actualizado, pues ha formado parte del cuerpo técnico de las últimas selecciones nacionales, junto a Carlos Maldonado y otros, arrojando excelentes resultados para el país.

Si fuese presidente de Liga, lo enviaría junto a otros técnicos a seminarios de actualización tanto en los Estados Unidos, como en el Caribe, además se lo merecen, en un béisbol, donde la mayoría de los recursos lo usan en el pago de salarios. Mientras esto se da, seguro los contrarios tendrán una gran incógnita, cual es, como enfrentar a un zorro de la pelota.

Al igual que Alex Zapata (director de la mayor), tanto uno como el otro, podrían dirigir cualquier novena en el pais, como a nivel mundial; pues conocen el lenguaje del deporte de mis amores, y que principalmente mi madre Concha, me alentó cada vez que entre a un cuadro de béisbol. Por lo que desde el escenario ya habitual, sigo apostando al talento de a quien considero mi amigo.

Dios es fiel, y se manifestará en la misión.

Miguel Ángel Rodríguez
Ex seleccionado y ex gerente de los Correcaminos.