lunes, 5 de octubre de 2015

Siguen mensajeros del mal haciendo daño a Colon

Eran momentos de incertidumbre, la empresa Aguaseo había destituido a los cabecillas de una huelga que a todas luces era ilegítima, pero que en esencia había elementos que per se surgían debatibles.
La exigencia principal, conversar con los directivos de Aguaseo. De inmediato tanto Luis Ladeut como yo localizamos a las autoridades, a fin de lograr contactar a los empresarios, que de primer momento accedieron a escuchar las peticiones, no sólo eso; sino sentarse con una comisión negociadora.
El alcance fue recibido como un triunfo, dado el hecho en que nunca antes trabajadores de Aguaseo, se habían sentado junto a directivos de la empresa. 
Se fijó lugar, hora y puntos a negociar. 
Pero algo terrible aconteció desde la noche del domingo a la mañana del lunes, donde se supone las operaciones de recolección de desechos iban a reanudarse. 
Me confiesan algunos trabajadores que no están de acuerdo con el obcecado radicalismo, que una de las tantas botellas del ex alcalde de Colon se apersono a cuatro altos y le pidió el numero de teléfono a uno de los dirigentes de apellido Cuadra, y luego se sostener una conversación con el inepto y corrupto ex funcionario administrador municipal, este tiro al cesto el acuerdo que en la noche anterior se había negociado con el alto directivo de Aguaseo, que era el de conformar una comitiva, con la intervención del Ministerio de Trabajo quienes habíamos surgido como mediadores. Y uno se pregunta, quien perdió? Nosotros que fuimos a promover un arreglo, o los cientos de humildes trabajadores que confiaron en sus dirigentes, que prefirieron aliarse con sujetos que huelen a Carcel, en vez de hacerlo con la razón y buena fe?
Hoy anochece el panorama desierto, con la segura declaratoria de la ilegalidad de una huelga, cuyos requisitos formales no se cumplieron, y donde al enterarme de lo que se pide en pliego de cargos, es a mi juicio absurdo, por ejemplo: que a un ayudante se le aumente a 1,200 mensuales y que a un chofer le aumenten a 1,400 superando toda expectativa en comparación con colaboradores de otras empresas de la industria del transporte y actividades similares. 
Las consecuencias sobre la población igual son alarmantes, pues químicos  se mezcla con filtraciones que van a parar al lago y en a consecuencia a potabilizadoras, del agua que ingerimos, esto entre múltiples formas de  contaminación. 
Hecho que repite el viejo axioma, que cuando el dirigente no marcha al frente de las masas, las masas le pisan la cabeza. 
A los trabajadores humildes, que fueron incitados a esta aventura por sujetos insensatos y temerarios, este pueblo los sabrá distinguir, lastima tengan que sufrir los vestigios de la impericia e inocencia voluntaria. 
Perdió la razón, se impuso mediocridad y el revanchismo tendencioso y hostil.

sábado, 3 de octubre de 2015

Yo apoyo la Renovación de Colon

Las comparaciones son odiosas, pero son parte de las destrezas del ser humano, en identificar factores al momento de adoptar una postura o tomar una decisión. 
El resultado de las pasadas elecciones, para muchos fue una sorpresa, para otros simple y llano, imposición de la voluntad popular. 
Hoy frente al deseo las cosas se hagan rápido, y se logre palpar el bienestar colectivo, luego del hecatombe que sumió al estado en la más grave crisis de credibilidad, leo a diario expresiones que anhelan fuera el candidato de Ricardo Martinelli quien hubiera ganado las elecciones, incluso pese a saber los estragos contra la economía (recursos del pueblo panameño), hasta incidir en categorizaciones y descalificaciones en torno a la persona del Presidente de la República, repitiendo términos y frases irrespetuosas en contra de un ser humano noble, altruista, pero sobre todo que ha mostrado para Colon tiene un trato especial. 
Desde su óptica, de devolver la credibilidad de un país ante el mundo, destinando recursos que produzcan la certeza del castigo, devolviendo a La Contraloria su rol constitucional, y mostrando a Panamá como un país de orden, le ha costado un precio político; dado los estragos que produjo el populismo, descontrol y marcada corrupción, que incline a más de uno, a indicar entre otras frases como: "los otros robaban pero se veían las obras, los locos robaban pero se veía la plata, somos perseguidos políticos, y otras tantas expresiones; que nacen del desespero poblacional, de no tener la capacidad adquisitiva que todos anhelamos. 
Al menos que se me diga vivo en otro país, observo a un presidente y equipo de gobierno, todos los días, y desde hace varios meses, auxiliando, destinando recursos a afectados de los trastornos que han generado inundaciones, crecidas de ríos en Colon, La capital, Puerto Caimito, Darien, Veraguas y en otros puntos del país; donde ha llegado la ayuda puntual, los recursos que generan nuestros impuestos, motivando la inversión; creando y modificando leyes que incentiven la inversión. Lo contrario, insensibilidad y negación de ayuda, en procura de elevar fuentes de populismo, tratando de convencer a quienes jamás se convencerán por él odioso condimento político, que carcome la esencia nacional. 
Yo no sé de usted dilecto amigo (a), pero conforme a la amarga experiencia por la que transitamos en Colon, estoy dispuesto a sumarme y levantar mi voz en favor de la unidad, de La Paz y del desarrollo que se nos negó.
Consiente estoy, que incluso dirigentes panameñistas no se atreven a ensayar un par de líneas en favor de su gobierno, eso no interesa; yo sí recuerdo los altibajos, bufonería descaro y corrupción con que se mantuvo a este país por cinco años. Por lo que consignó mi compromiso en favor de la unidad.

El autor fue perseguido, encarcelado y desacreditado  por un gobierno perseguidor y corrupto como lo fue el gobierno de Ricardo Martinelli, y que ni su ungido hoy defiende.

Yo apoyo la #RestauraciondeColon